¿Un jardín de mantenimiento cero?

Árboles de Thixendale (David Hockney)

No es raro que nos llamen los clientes solicitándonos que les diseñemos un jardín que no requiera mantenimiento. Tampoco es difícil encontrar en internet empresas que ofrecen este servicio nos aseguran que el jardín que nos van a construir además de parecerse al Edén no va a necesitar ningún tipo de mantenimiento.

Para aclarar este asunto, y ya que estamos en un blog de jardinería, me vienen a la cabeza dos expresiones bastante populares en España. ¡Caigamos del guindo y no le pidamos peras al olmo! ¡No existe ningún jardín de mantenimiento cero!

Pero no desesperemos…

Un jardín es un ente vivo: crece, come, respira, evoluciona, muere… Y si no fuese así perdería todo su valor. Lo hermoso de un jardín es ver cómo va cambiando con las estaciones de colores, olor, sonidos, las aves que lo visitan, los insectos. Es bonito ver cómo pasa el tiempo y cómo nuestro jardín va madurando y evolucionando. Además es necesario. Aparecen las primeras flores… llueve;  luego llegan los frutos… el campo se agosta; más tarde las hojas caen… nieva;  y por fin brilla el sol y surgen tiernos brotes. Un jardín que cambia de una estación a otra tiene un efecto psicológico muy positivo porque nos hace ver que no nos quedamos estancados en el tiempo.

Una vez que tenemos claro que el jardín “vive”, es más fácil entender que algún tipo de mantenimiento requiere, aunque sea mínimo. Todo depende del diseño de nuestro jardín y de las plantas que elijamos, ya que hay especies implican más cuidados que otras. Antes de hacer el jardín debemos tener claro qué queremos y de qué tiempo y presupuesto disponemos para su mantenimiento.

Podemos reducir al máximo el mantenimiento de un jardín de varias maneras. Se me ocurren ahora éstas:

  • Reducir la superficie de césped o incluso eliminarla, ya que el césped es la parte del jardín que más tiempo y constancia requiere para conservarlo en condiciones. Actualmente existen céspedes artificiales con un aspecto muy parecido al natural. También podemos usar tarimas de madera, y si son de madera sintética mejor, ya que éstas no necesitan más mantenimiento que una limpieza normal y corriente y no tendremos que darles el tratamiento a base de aceites o barnices que necesitan las maderas naturales. Pizarras, piedras, hormigones, terrazos y suelos cerámicos, entre otros, son también opciones a tener en cuenta.
  • Elegir alternativas a los setos altos recortados, ya que necesitan dos podas anuales para mantener la forma y en la mayoría de los casos hay que usar andamios y escaleras haciendo la labor engorrosa. En su lugar podemos recurrir a especies como el bambú que se puede dejar crecer libremente o si no, colocar mamparas de madera, madera sintética, metal, muros de obra, brezos, etc.
  • Utilizar gravas y cortezas con malla antihierbas por debajo, consiguiendo 3 efectos además del meramente decorativo: reducción de la aparición de hierbas no deseadas, reducción del consumo de agua para riego por la disminución de la cantidad de agua del suelo que se evapora y un menor número de incidencias por ataque de plagas y enfermedades, ya que un jardín limpio de malas hierbas es un jardín sano.
  • Elegir las plantas adecuadas en función de las condiciones de clima y suelo de nuestro jardín, y si son autóctonas mejor. Una planta no adaptada sufrirá, se debilitará y probablemente termine siendo atacada por plagas y enfermedades. Además, dentro del jardín debemos agrupar las plantas en función de sus necesidades de sol, agua y suelo principalmente.
  • Abonar el jardín periódicamente para que las plantas crezcan sanas y evitar que enfermen.
  • Usar sustratos y mantillos de buena calidad y libres de semillas.
  • Prever el crecimiento de las distintas especies antes de plantarlas para evitarnos el tener que hacer podas continuas para controlar su crecimiento, aclareos por estar demasiado juntas o incluso talas o arranques.
  • Diseñar y montar un sistema de riego automático adecuado para las distintas zonas del jardín, de manera que aportemos a cada una de ellas la cantidad justa de agua que necesita. Además, así el riego será mucho más uniforme y eficiente que si lo hiciésemos a mano con manguera, gastando mucha menos cantidad de agua.
  • Tener en cuenta que las distintas zonas del jardín sean accesibles para facilitar las labores de mantenimiento.
  • Las flores de temporada hay que cambiarlas dos veces al año, así que si no queremos invertir tiempo y dinero de más en el jardín las evitaremos.
  • Tener en cuenta lo que manchan los distintos árboles y arbustos. No pensemos que por ser de hoja perenne no tiran hojas: también las tiran, pero en vez de hacerlo concentrado en unos pocos días lo hacen a lo largo de todo el año. Muchas coníferas (cipreses, tuyas, pinos…), por ejemplo, están verdes todo el año pero también tiran hojas continuamente. Con ésto no quiero decir que sean mejores unas plantas que otras, sólo menciono que es un factor que debemos considerar.
  • Fuentes, estanques, riachuelos y piscinas implican mantenimiento, a veces muy pesado.
  • Y por último, tener en cuenta que el jardín debe ser un espacio para disfrutar. Si nos gusta la jardinería no nos importará dedicarnos a cuidar de él, o igual tenemos intención de contratar a un jardinero. Depende de cada uno y de sus posibilidades. Debemos conseguir el equilibrio entre presupuesto, disponibilidad de tiempo, gustos y necesidades.
Jardín de bajo mantenimiento diseñado por TuJardínOnline

Vista en 3D de jardín de bajo mantenimiento diseñado por TuJardínOnline

Si se os ocurren más formas de conseguir que el jardín sea un problema me encantaría que las compartieseis con nosotros. Espero que este artículo os sea útil.

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